Turismo Carretera

BUENOS AIRES - CARACAS. LA GRAN AVENTURA

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1948 fue sin duda "el año" mítico del T.C. debido a la trascendencia que tuvo "La Bs. As. - Caracas". Hasta ese momento ninguna competencia había sido pensada ni programada con tanta antelación, los vaivenes políticos y económicos a nivel nacional y mundial se confabulaban para que se postergara un par de veces.

Ya desde 1939 estaba proyectado hacer una competencia sobre la traza de lo que sería la ruta "Panamericana" uniendo Buenos Aires con Los Angeles y Nueva York (estaba casi acordado con Ford y General Motors la entrega de un 0 Km para los competidores que llegaran tripulando un vehículo de esas marcas), después del Gran Premio del Norte en 1940 estaba en los planes llegar a Caracas en carrera al año siguiente, pero el diablo metió la cola y por una guerra por problemas limítrofes que se declaró entre Perú y Ecuador no se pudo realizar, Francisco Borgonovo (director de carreras del ACA) la llamó "la guerra de las naranjas" aduciendo que debido a la pobreza de los países solamente podrían agredirse con naranjas, en realidad la disputa estaba por el petróleo que se suponía (o sabía) se encontraba en la zona en cuestión.

Luego la segunda guerra mundial dio por el piso con los planes, así que hubo que esperar hasta 1948 para poder realizar semejante raid.

En realidad la competencia iba a ser Caracas - Buenos Aires, pero privó el buen tino y teniendo en cuenta que la mayoría de los inscriptos serían argentinos, que el transportar los vehículos hasta la partida sería oneroso y que la mayoría de las deserciones en carrera se producían en las primeras etapas y se decidió entonces cambiar el sentido de la competencia.

La "carrera del siglo" (como se dio por llamarla también), o la Bs. As. - Caracas; se denominaba en realidad 27º GRAN PREMIO DE LA AMERICA DEL SUR, desde Bs. As. a La Quiaca se ponía en juego el trofeo General Manuel Belgrano y de La Quiaca a Caracas el General Simón Bolívar. Además se organizó la vuelta en competencia saliendo desde Lima y arribando a Buenos Aires, permitiendo de esta forma que se reenganchara quienes podían haber quedado en el camino y tener así revancha (y vaya si lo fue realmente), se instituyó entonces para esa competencia el premio Gral. San Martín.

Todo organizado por el ACA con el apoyo del gobierno del entonces presidente Juan Domingo Perón (quien había comprendido la importancia del deporte para darnos a conocer como país en el mundo, amén de los premios especiales a quienes llevaran la inscripción alusiva al gobierno o a la fundación que presidía Eva Perón) y la colaboración de los gobiernos y Automóviles Club de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Chile.

14 etapas para recorrer 9576,8 km. Sirvió y de mucho los planos de altimetría que se habían realizado en los años 1940/41 cuando se pensaba que sería la carrera preparatoria de la Buenos Aires Nueva York.

Como novedad se había cambiado el clásico sorteo de orden de largada por la prioridad que otorgaba en primer término largar a aquellos que hubieran ganado un Gran Premio, luego ganadores de pruebas en carreteras y ganadores de etapas de G. Premios y por último los demás.

141 se anotaron, 65 eran Ford, 60 Chevrolet, Mercury y Plymouth 3 cada uno, Nash, Lincoln y Buick 2 cada marca y Dodge y De Soto uno cada una, 3 competidores no largaron entre ellos estaba Ernesto H. Blanco, 42 solamente llegaron.

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Si bien como veremos de ahora en más los destacados fueron los que ya venían "empujando" en la categoría, el solo haber largado semejante travesía, los convertía en héroes a todos, muchos que pasaron sin trascendencia en el marcador final fueron luego protagonistas importantes en la historia del T C, y como si realmente semejante competencia los hubiera terminado de forjar, no importa los logros obtenidos, todos fueron luchadores incansables, obreros del deporte. Así por ejemplo vemos que fueron de la partida Félix Alberto Peduzzi (Nº26), José Froilán González (Nº 36), Julio Devoto (Nº 67), Daimo Bojanich (o el bueno como lo llamaban) con el Nº 70, Guido Maineri (Nº 103), y Ernesto Petrini con el Nº 139 entre otros.

Pero volvamos a la largada, noche del miércoles 20 de octubre, cada 10 segundos empiezan a salir los competidores, con el Nº 1 Fangio, con el 2 el uruguayo Supicci Sedes, con el 3 Oscar Gálvez, este último salió a descontar como loco de entrada, debido a que se enteró que los empleados de una estación de servicio de Pilar habían apostado a su favor y en contra de Fangio sobre quien pasaría primero por Pilar, la apuesta era con trabajadores de otra estación de servicio, pues bien por poco le cuesta la carrera, ya que una vez que lo pasa al Supicci Sedes al intentar pasarlo a Fangio antes de entrar en la tierra, no lo consigue y la polvareda levantada por Juan Manuel hace que Oscar se vaya afuera del camino frenando de casualidad cerca de gente que estaba mirando el paso de los coches. Lo alcanza en la barrera de Don Torcuato y de ahí salen ambos tirando cambios y a la par varios kilómetros hasta que al entrar a Pilar logra Oscar pasarlo al chueco y hacerles ganar la apuesta a los que saltaban como locos.

Ya en la Vuelta de Pringles había pasado algo similar, largaba 1º Oscar y 2º Juan Manuel, la gente del pueblo había apostado a favor de uno u otro (esa vez el ganador había sido Fangio). Una cosa difícil de entender a la distancia, tanto sacrificio, tantas vicisitudes vividas hasta el momento de largar y en cuanto se bajaba la bandera la pasión podía más en estos hombres.

Pero volvamos a la carrera, Fangio a la altura de La Carlota comienza con problemas eléctricos que el achacaba a unas bujías nuevas que había puesto, después de mucho renegar descubre que el condensador estaba flojo y no lo podía ajustar, después se come la corona y el piñón del diferencial, en Santiago del Estero intenta cambiarla pero el repuesto que llevaba no servía (era de camioneta), se lo habían dado mal a Urrutia (su acompañante) recién en Salta lo puede reparar y pierde más de 4 horas en la 1º etapa, que gana Oscar, seguido por Marimón y Juan Gálvez.

El reglamento de entonces hacía que los corredores largaran cada etapa de acuerdo a la posición en que se encontraba en la clasificación general de la etapa anterior, por lo que Fangio larga 79 y arriba 4º en la etapa que gana Oscar (La Quiaca), por consiguiente como en la general estaba más atrás tiene que volver a pasar un montón de autos y sale como loco, corta un palier igual que en la sexta etapa cuando una rueda trasera los pasa y se salvan de un accidente, "claro yo iba muy loco como consecuencia del sistema que me obligaba a largar de atrás y entonces siempre nos pasaba algo" diría después el "chueco", en la 5º etapa (La Paz) casi quedan descalificados por tardar en llevar el auto al parque cerrado, resulta que al cambiar la junta del múltiple de escape, Urrutia se había olvidado de hacerle los agujeros, "ojalá nos hubieran descalificado, Urrutia se hubiera salvado" deslizó luego Juan.

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Para los demás la carrera proseguía con más o menos problemas, Oscar había ganado las 3 primeras etapas, su hermano Juan Gálvez la 4º, Fangio la 5º (La Paz Arequipa) parecía que la malaria se había cortado, gana esa etapa pasando a 33 autos, le gana a Oscar por 8 minutos y le baja el record a este (de 1940) en 30'44" 2/5.

Pero en la sexta como dijimos el accidente del palier, y otra vez atrás.

Oscar vuelve a ganar de Arequipa a Lima (6º etapa), Juan Gálvez gana la 7º etapa de Lima Tumbes (ya veremos porque), acá es cuando "La Parca" no contenta con haberse llevado a Julián Elguea y su acompañante Heriberto Román en la 3º etapa, decide cruzarse nuevamente en el destino de la competencia, y "como al perro flaco no le faltan pulgas"; Fangio lo recordaba diciendo que "con Urrutia arreglábamos los coches de Marcilla (Eusebio), Marimón y el nuestro, no importa el orden porque el tiempo que se nos daba para cada uno era el mismo", al terminar con los autos comieron liviano se bañaron y se fueron a dormir temprano porque a las 05:00 hs los largaban con destino a Tumbes, pero a las 8 de la noche los despertaron para avisarles que se adelantaba la largada para las 22:00 hs porque había una revolución.

Resumiendo, largaron mal dormidos, ya venían cansados al llegar a Lima y cuando los corredores pidieron un día más de descanso se lo negaron (la revolución se estaba gestando), con el apuro la largada fue desprolija y algunos corredores no largaron en el puesto que les correspondía, fue el caso de Alvarado un peruano (que tenía un Ford muy ligero) que conocía el camino, según contaba el chueco quien había salido nuevamente a descontar tiempo (partió 29), "levantó" hasta que Alvarado lo pasó y se prendió atrás de él, lo que lo favoreció bastante, a 138 Km de la largada en el camino estaban 1º Oscar, 2º el "ñato" Gullé, ¡3º Alvarado y 4º Fangio!, cuando un burro se le cruzó al peruano y voló con burro y todo, Fangio 3º alcanza a Gullé y para desprenderse al pasarlo muerde un poco de tierra de la banquina (todavía era de noche), Urrutia le pide que no "juegue sucio" a pesar que era una treta común e inocente comparada con otras que algunos ponían en práctica, el chueco levanta y lo deja pasar nuevamente a Gullé para "tirar juntos, pero el "ñato" no caminaba así que lo vuelve a pasar y va a buscar a Oscar, este también zorro viejo lo dejó hacer punta a Fangio y se prendió detrás, así viajaron prácticamente 200 Km, el cansancio ya hacía estragos y pasaron Trujillo sin darse cuenta (ahí tenía que reaprovisionarse Fangio).

El día ya clareaba, era 29 de octubre y hacía justo un año que Urrutia había empezado como acompañante de Juan Manuel, entraron en un pueblito (Huanchasco) que tenía las paredes de las casas pintadas de blanco y eso posiblemente influyó encandilándolo, al terminar el pueblo se "les aparece" una curva cerrada a la izquierda, Fangio pensando que había un precipicio intenta doblar, y al morder la tierra de la banquina el auto se desplazó y entró a volcar, Oscar que lo ve todo de atrás se da cuenta que la curva tenía un terraplén y manda el coche derecho para abajo por el mismo, mientras tanto el Chevrolet de Juan no dejaba de dar vueltas, su hermano "Toto" le había hecho por primera vez una jaula antivuelco, agarrado del volante veía pasar herramientas y repuestos que llevaban adentro.

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La gente del pueblo ayudó a enderezar el auto y a salir a Fangio, pero Urrutia no estaba, había salido despedido igual que su puerta que no estaba trabada, junto con Oscar y su acompañante Herrero se ponen a buscarlo y lo encuentra Fangio como a 20 metros del auto.

Al subir los dos metros que los separaban de la ruta sienten un auto que se acerca y pensando que se venía abajo salen disparados, pero no, pasó sin verlos.

Las malas lenguas del momento hicieron comentarios que Herrero lo apuraba a Oscar para sacar el auto y no perder la etapa, Fangio lo desmintió, lo cierto es que luego pasó Eusebio Marsilla quien se ganaría en esa carrera el mote de "caballero del camino" y al verlos se detiene, los carga a Juan y a Urrutia (ya muerto) pensando todos que había esperanza y los lleva 15 o 20 Km más adelante a un hospital en el pueblo de Chicaza, mucho tuvo que insistirle Fangio para que Marcilla continuara la competencia y no abandonara para hacerle compañía, quien sí lo hizo fue Manuel Montes que se quedó en el hospital cuando se enteró de la desgracia, ya que a Fangio lo habían dormido y no se enteró de la muerte de su acompañante hasta que reestablecido más de una semana después, en la ruta mientras llevaba el coche a reparar un empleado de una estación de servicio le dio el pésame.

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Como dijimos esa etapa la ganó Juan Gálvez, segundo fue Oscar, tercero Marimón, cuarto Bojanich y quinto el "Caballero del Camino", Eusebio Marcilla.

De ahí en más se puede decir que la carrera fue un "solo" de los hnos. Gálvez, Oscar ganó la 9º, 11º, y 13º etapas, Juan la 8º, 10º y 12º, ganando la 14º y última Víctor García.

Pero algo faltaba aún, el golpe de gracia que nadie esperaba.

Oscar y Juan Gálvez habían acordado "cuidar" la última etapa ya que la ventaja que llevaba Oscar era prácticamente imposible de descontar por parte de Marimón y Marcilla que eran quienes lo precedían, no se sabe porque cambió de opinión Juan y salió a fondo a desandar los últimos 676,6 Km que iban de Valera a Caracas, es probable que arriesgara para ganar la etapa (aunque en la general no influía mucho), la cuestión es que aproximadamente 250 Km antes de finalizar la épica carrera el Ford azul Nº 9 de Juan Gálvez quedó encajado con dos ruedas en el aire (prácticamente volcado), "toscanito" Marimón que venía detrás de él relamiéndose por el casi seguro 2º puesto en la general, para a pesar de estar disputando la etapa con Juan y trata de sacarlo, al ver que no puede, empieza a pedir "ayuda" a los otros coches que iban llegando, diciéndoles: "por aquí no pasa nadie hasta que no saquemos a Juan" si, así como lo lee, paraban a ayudar sin pensar en el puesto que perdían después de correr más de 115 hs; solo uno quiso seguir y se lo hizo saber a Marimón, el mendocino Víctor García (a la postre ganador de la etapa) adujo la importancia para él y sus coterraneos de ganar una etapa siquiera, "toscanito" tan tosco como buena gente lo escuchó y con un "andate a la m..." lo dejó seguir viaje.

Viendo que no podían sacarlo siguieron en carrera (al rato) el resto de los competidores, Oscar que venía tranquilo como lo había planeado se encuentra con su Juan tirado en el camino, y como era Oscar... no podía permitirse el abandonarlo a pesar de la imprudencia cometida por su hermano.

Hizo lo imposible, a tal punto que reventó prácticamente su motor en el intento, siguió en carrera pero el cigüeñal dijo basta.

Mientras en la línea de llegada la gente se impacientaba ya que iba siendo hora de que arribara Oscar, ya lo habían hecho V. García, Marcilla, Marimón, López, Ataguile.

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Toscanito que ya saboreaba el 2º puesto en la general, había ido hasta la agencia General Motors a organizar el festejo del mismo.

Con el suspenso que se merecía semejante aventura se ve llegar (barranca abajo) hasta la línea de llegada el Ford Nº 3 de Oscar y cruzar la meta.

La multitud que lo esperaba lo arranca del auto y se lo lleva en andas festejando, las autoridades de la prueba encargadas de revisar precintos y demás comprueban que el motor está frío por completo, claro el declive del camino en la llegada lo había ayudado a llegar. Rápidamente se lo hacen saber al comisario deportivo Sr. Fulvio Pastor y este como puede se abre paso entre la multitud para avisarle a Oscar que según el reglamento el auto debía llegar en marcha.

En el último tramo Oscar había sido empujado por un auto particular, un Buick último modelo de color azul

Herrero al enterarse corre hasta el coche y luego de mucho batallar logra hacerlo arrancar y lo hace cruzar la meta, donde vuelve a pararse el motor sin querer volver a funcionar; lo que parecía un final sufrido pero feliz, termino solo en sufrido.

Según el art. 41 del reglamento de la prueba "Los competidores podrán recibir ayuda extraordinariamente para el arreglo de sus máquinas o para salvar obstáculos del camino, pero deberán terminar las etapas por sus propios medios y los del vehículo inscripto. El competidor que contraviniere esta disposición será declarado fuera de la carrera".

De esto se desprendía que también tenía que estar al volante el conductor y no el acompañante en el momento de cruzar la meta, por lo tanto Oscar Gálvez quedaba desclasificado después de haber ganado 7 de las 14 etapas, y ganaba la competencia Domingo Marimón por suma de tiempos y sin haber ganado una sola.

¡El revuelo que se armó entre los hinchas!.

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Oscar se proclamaba el campeón moral e hizo su descargo alegando que solo en los repechos era ayudado por el Buick, pero el motor totalmente frío decía lo contrario.

Hizo saber su reclamo y descontento hasta el mismísimo Sr. Presidente de la Nación, pero Perón zorro viejo contestó: ¿Hay reglamentos? Que se cumplan.

Posiblemente tamaño error haya hecho recapacitar a Juan Gálvez quien a partir de esa carrera se convirtió el más frío y calculador de los corredores del T C de todos los tiempos, lo que lo llevó a ser lo que fue, el más ganador hasta el día de hoy.

La clasificación en los puestos de vanguardia fueron: 1º D. Marimón; 2º E. Marcilla, 3º (vaya la paradoja) J. Gálvez, 4º S. Ataguile (1º carrera que corría) y 5º D. Bojanich.

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Del carácter y hombría de bien de los corredores de entonces hay muchas pruebas, pero como para muestra basta un botón, Fangio y Marimón al igual que en el G. Premio de 1947 habían hecho una sociedad "de palabra" según la cual iban a media en gastos y premios para abaratar de esa forma los costos de la carrera, al terminar toscanito se encontró con el 1º puesto, y Fangio con el abandono, no importa Marimón insistió diciendo que de ser a la inversa Juan Manuel hubiera hecho lo mismo y repartieron con el chueco los premios de ambos.

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