¿Aviones sin alas? 
¿Aviones sin alas?
Alguien dijo una vez que fracasar es no intentarlo, precisamente si hay algo de lo que no se los pueda tildar a tantos inventores (soñadores) de principios de siglo XX es de fracasados; hoy con el diario del lunes podremos opinar si valió la pena o no, si tanto trabajo y sacrificio por parte de estos desvelados "futuristas" se vieron reflejados en nuestro presente, eso es harina de otro costal, nadie puede asegurar que habría pasado si: tal cosa no hubiera ocurrido, o si tal empresa no los hubiera estafado, o si el dinero les hubiera alcanzado para el desarrollo de..., y así podemos seguir conjeturando.
Lo que hoy nos ocupa es la propulsión de los automóviles en sus principios y más precisamente, durante la segunda década del siglo pasado.
La imaginación, conocimiento o medios con los que contara cada mecánico, ingeniero, autodidacta, inventor o lo que fuera, que en esa época se dedicara a construir un vehículo autopropulsado, hacía que el diseño, los materiales y el modo de moverlos fuera tan variado o disímil como justificable por lo expuesto más arriba.
Estando todo por inventar o experimentar, el temor al fracaso o al ridículo no existía, por lo tanto se probaba con cuanta idea potable (o no) se cruzara por la mente de los diseñadores automovilísticos.

Evidentemente a la luz de los resultados el motor de combustión interna, con distintas transmisiones (correa, cadena, cardan, etc.) se impuso, pero que hubo intentos de todo tipo no caben dudas.
Así se intentó mover los vehículos mediante un sinnúmero de formas, por ejemplo con aire comprimido, a retropropulsión (cohetes), por medio de turbinas, a gas, acetileno, alcohol, electricidad, vapor de agua, o un sistema digno de relojería en el cual muelles (cuerdas) gigantes deberían mover el "auto".
En este caso nos vamos a ocupar entonces de un auto dotado de motor a combustión interna pero propulsado por una hélice ¿o deberíamos llamarlo avión sin alas?
El precursor en este tipo de vehículos fue el galés Walter Herbert Jones, este señor experimentó con triciclos movidos por motores de baja cilindrada (Anzani y Matchless) y la hélice en la "popa", aportó experiencia pero no salió de la fase experimental.
A quien nos vamos a referir en forma particular, es a alguien contemporáneo del citado anteriormente pero de nacionalidad francesa.
Marcel Leyat (nacido en 1886) y amante de la aeronáutica en 1910 se dio el gusto de volar un aparato por él construido.

Inquieto como todos los inventores, quizás debido al crecimiento del automovilismo se vio tentado a la construcción de "algo" que volara bajito, o para mejor decirlo de un coche que se moviera gracias al principio que propulsaba a los aviones; una hélice.
El primero fue un triciclo abierto que presentó en 1913.
A un año de esto su siguiente modelo se trató de "un cabina cerrada" (muy parecido a un fuselaje) que realmente recordaba a un pequeño avión.
Tanto resultado se interrumpió por la primera guerra mundial (en la que participó) viéndose lógicamente obligado a postergar sus planes.
En 1919 retoma su idea y construye un "cuatro ruedas" abierto con un motor de moto ABC de dos cilindros opuestos que erogaba 8 HP, la hélice era de 4 palas y estaba protegida por un anillo periférico.
Las ruedas traseras eran dirigidas desde la cabina por un volante, si giraba en forma cerrada era normal que se pusiera "en tres ruedas" como puede verse si entramos a Internet y vemos un video filmado en 1924 donde se lo aprecia circulando en el tránsito de París.

Para 1921 su segundo modelo "pos guerra" era cerrado (se conducía desde el interior) y podía transportar en su "carlinga dos o tres ocupantes ya que tenía asientos en tándem.
Los motores eran tres cilindros ABC o Anzani, se cree que hubo uno con motor Matchless muy similar al conocido Morgan de tres ruedas.
Los fabricó en tres versiones, abiertos (hoy podría ser cabriolet), berlina o furgoneta.
Se dice que llegó a tener pedidos por 600 unidades, ciertamente se sabe que alcanzó a construir 30, de los cuales se conservan 2, un "abierto" o "sport" conocido como Helica (aunque es común que ahora se llame así a todos sus modelos) y que fue usado por un aventurero (cuando no) argentino llamado Gustave Courau que realizó varios viajes por Francia a mediados de "los locos años 20", y el otro es cerrado (modelo 1922/23).
Promocionaba su producto realizando raids de 400 millas, se dice que uno de sus prototipos alcanzó los 171 Km. /h en 1927, o sea que realmente voló bajito.

Precisamente en ese año diseño un aparato que era más largo y bajo cuya carrocería era cerrada cuyo aspecto no se diferenciaba mucho del fuselaje de un avión.
Las réplicas no se han hecho esperar y en eventos especiales de Europa (Francia sobre todo) se los puede ver circular.

Fuente: Revistas y textos acercados por Ramón Ghidini