El DL 43 
El DL 43 (o de lo que somos capaces)
Los Argentinos nos vanagloriamos de cuanto somos capaces de hacer y de cuanto valemos, a veces exageramos otras no, ahí va un ejemplo de la última opción.
Hace casi 70 años se construyó un tanque de Guerra totalmente diseñado en el país
En 1943 como es de suponer la tecnología mundial distaba mucho de la actual y los medios con que se contaba para llevar adelante un proyecto también.
Ese quizás es el mayor motivo de asombro de nuestra parte cuando nos enteramos que solamente separaron 45 días desde que se le encargó al Tte. Coronel Alfredo Baisi (director del arsenal Esteban de Luca) la construcción de un tanque de guerra de 35 TN hasta la construcción de una maqueta 1:1, (como lo lee) en madera.

Esperen, el asombro no termina ahí, dos (2) meses después, el primer prototipo circulaba por dentro del arsenal citado cuando fue presentado a las autoridades oficiales.
Hacía un año de la creación de Fabricaciones Militares, por ende es imposible que en sus instalaciones se pudiera fabricar y montar íntegramente semejante blindado.
Entonces 80 establecimientos industriales (civiles y militares) entre los que se contaban YPF, Ferrocarriles Argentinos, Fabrica Militar de Aviones, y el laboratorio de blindajes de la Marina colaboraron en la construcción.
El 4 de junio de 1944 conmemorando el año de la revolución que derrocara al presidente Ramón Castillo, se realizó la "Muestra de la obra de la Revolución". Dos tanques que ya por entonces se conocían con el nombre de Nahuel (tigre en araucano) y que aún no tenían montada la planta motriz, dispararon sus cañones sorprendiendo al público presente.
Si en ese momento nadie lo imaginaba ¿como podemos suponer nosotros?, que en menos de dos meses estarían desfilando para la conmemoración de la independencia del país diez tanques Nahuel.

Sus características técnicas eran las siguientes:
Pesaba aproximadamente 35 Ton y medía 6,22 m de largo x 2,33 m de ancho.
Su altura llegaba a los 2,95 m y una de sus características más relevantes era su pronunciado ángulo de incidencia frontal y el acero especial empleado junto a su muy buen blindaje: máximo 80 mm, mínimo 25 mm.
Otra innovación técnica, solamente igualada en la época por el tanque ruso T–34 era la torre, esta había sido fundida en una sola pieza y poseía un motor auxiliar que le permitía girar 360 grados.
La planta impulsora era el motor FMA Lorraine - Dietrich 12 EB, 12 cilindros en V (en realidad era en W), que erogaba 450/500 HP, refrigerado a agua.

Este motor (de avión) era un viejo conocido ya que desde 1926 se usaban en el país equipando a los 39 aviones Breguet XIX A2/B2 que se habían comprado, más 10 hidroaviones que compró la Armada y tenían el mismo motor, por lo tanto ya se contesta la intriga de por que, un motor de avión en un tanque de guerra, simplemente porque lo tenían.
De acuerdo a un artículo que el Sr. Víctor Eduardo Barbanente bajo el título "Los motores de nuestras máquinas de guerra" (fuente de este artículo) publicara en una página de Internet, la resolución de colocarlos en estos tanques no estuvo tan desacertada aún comparándolos con la motorización de los Sherman M4 que se adquirieron luego.
Estos motores a pesar de ser construidos inicialmente para aviones, tenían la ventaja respecto a los que impulsaban a los primeros Sherman comprados por nuestro país, que no eran motores radiales, y por lo tanto el ponerlos en marcha era mucho más fácil, además ocupaban menos espacio que la motorización ("no radial") de los últimos Sherman con la que se los comparó.
Ya en 1929 el primer motor fabricado en el país bajo licencia francesa se había puesto en marcha, por lo tanto el motor que equipaba a los tanques había sido construido en nuestra Fábrica Militar de Aviones.
El Nahuel, alcanzaba una velocidad de 40 Km/h y su autonomía era de 250 Km.
Su armamento consistía en:
1 Cañón 75 mm
1 Ametralladora Coaxial de 12,7 mm
3 Ametralladoras de 7,62 mm
Además llevaban armas de mano para la autodefensa de la tripulación, como pistolas Ballester Molina y ametralladoras Halcón, todas de fabricación nacional.
Mucho se comentó que era una copia del Tanque americano, cosa que no fue, aunque estuviera inspirado en el Sherman, el diseño fue íntegramente Argentino.
Su tripulación era de 5 hombres, aunque en las últimas versiones al anular las ametralladoras frontales se redujo a solamente cuatro.
Los vehículos Nahuel se pintaron de color marrón terroso oliva y a los lados de la torre tenían pintada la escarapela.
Delante de la batea, a la altura de la primera rueda de apoyo, tenían la sigla "D.L. 43" y, más atrás, la figura de un tigre saltando.

El conductor y el encargado de la ametralladora tenían su ubicación en la parte delantera de la batea, el segundo también y operaba la radio.
En el compartimiento de combate se ubicaba el jefe de tanque, el apuntador de cañón y el cargador, este lugar tenía otros adelantos tecnológicos de vanguardia como calefacción, ventilación, extractor de gases y comunicación interna por circuitos "fonoeléctricos".
El equipo de comunicaciones (construidos por la Fábrica Militar de Material de Comunicaciones), había sido diseñado de acuerdo a modelos Telefunken (alemanes).
La historia termina de manera semejante a la del proyecto "Ñandú", ¿se acuerdan de nuestro Jeep?, pues bien a 0,20 U$S por Kg se compraron Sherman M4 americanos y el "Firefly" británico y se abandonó la fabricación de nuestro Tanque de Guerra, 16 se fabricaron y en 1950 quedaban 13.
Para los "60" fueron dados de baja y vendidos por chatarra, no se si aún alguno se conservó, lástima si así no fue, porque perdimos parte de la historia y de poder demostrar que algo de cierto hay cuando nos llenamos la boca diciendo que los Argentinos somos capaces de realizar cosas importantes.

Maqueta en realizada en fibra y plástico